¿Qué es la terapia Gestalt y qué significa realmente trabajar desde ahí?

La terapia Gestalt no va de dar consejos ni de analizar sin fin. Va de darse cuenta, de contacto y de responsabilidad. En esta entrada explico qué es la terapia Gestalt y cómo la trabajo en consulta, desde una mirada cercana y experiencial.

1/9/20262 min read

Muchas personas llegan a terapia con la sensación de haber hablado mucho… pero de no haber cambiado gran cosa. Otras no saben muy bien qué es la Gestalt, solo intuyen que necesitan algo distinto. Algo más vivo. Más real. La terapia Gestalt no busca arreglar a nadie. Busca que te des cuenta.

Volver al aquí y ahora

La terapia Gestalt es un enfoque humanista que pone el foco en el presente: en lo que sientes, piensas, haces y evitas ahora. No se queda atrapada en el pasado, aunque lo tenga en cuenta.

Lo importante no es solo lo que ocurrió, sino cómo eso sigue apareciendo hoy en tu forma de estar, de relacionarte y de decidir.

Aquí no se trata solo de entender, sino de experimentar.

En terapia Gestalt también entendemos que muchas de las dificultades actuales tienen que ver con asuntos inconclusos. Experiencias, emociones o situaciones que no pudieron cerrarse en su momento y que siguen buscando una forma de expresarse. No aparecen como recuerdos del pasado, sino como malestar en el presente: en los vínculos, en el cuerpo o en las decisiones que se repiten.

El darse cuenta como eje del proceso

En Gestalt trabajamos el darse cuenta:

  • de lo que sientes

  • de cómo te colocas ante los demás

  • de tus automatismos

  • de tus límites

  • de lo que evitas

Muchas personas saben explicar muy bien lo que les pasa, pero están desconectadas de lo que sienten. La Gestalt busca recuperar ese contacto.

El cuerpo también participa

En este enfoque, el cuerpo no es un añadido. Es una parte central del proceso. La respiración, la postura, el ritmo, los silencios…todo informa. A veces el cuerpo va por delante de la palabra. Escucharlo permite que lo que está bloqueado empiece a moverse.

Una terapia viva, no pasiva

La terapia Gestalt no es solo escucha. Tampoco es directiva ni correctiva. Es una terapia viva, donde el vínculo importa y donde el terapeuta no se esconde detrás de una neutralidad fría.

A veces eso implica señalar incoherencias, resistencias o contradicciones. No desde el juicio, sino desde el cuidado y la presencia. La confrontación, cuando es honesta, amplía la conciencia.

Responsabilidad y elección

La Gestalt no busca culpables. Busca responsabilidad. Responsabilidad entendida no como exigencia, sino como capacidad de responder de forma más consciente a lo que te pasa.

Cuando te das cuenta de cómo haces lo que haces, empiezan a aparecer otras opciones. Y con ellas, el cambio.

¿Para quién es la terapia Gestalt?

La terapia Gestalt puede ser un espacio para quienes sienten que algo se repite, para quienes buscan comprenderse mejor o para quienes necesitan un lugar donde parar y escucharse. No hace falta saber mucho más. A veces basta con sentir que este modo de trabajar encaja contigo.

Para quien siente que algo se mueve cuando lee estas palabras. Para quien quiere entenderse desde un lugar más vivo y más presente. Y también para quien no sabe exactamente qué busca, pero sí sabe que quiere hacerlo de otra manera.