El cansancio emocional: cuando ya no puedes más, pero sigues

Hay un cansancio que no se quita durmiendo. Un agotamiento que no tiene que ver con el cuerpo, sino con sostener demasiado durante demasiado tiempo. Esta entrada habla de ese punto en el que ya no puedes más… pero aun así sigues.

1/19/20261 min read

El cansancio emocional: cuando ya no puedes más, pero sigues

¿Te ha pasado sentir que estás agotad@, pero aun así te levantas, cumples, respondes y sigues? No es pereza. No es falta de motivación. Y muchas veces tampoco es físico. Es cansancio emocional.

El cansancio que no se ve.

El cansancio emocional no siempre se nota por fuera. Muchas personas que lo viven siguen funcionando: trabajan, cuidan, sostienen, resuelven. Por dentro, sin embargo, algo está cada vez más vacío. Cuesta ilusionarse. Cuesta disfrutar. Cuesta parar, incluso cuando el cuerpo lo pide. Y aun así, se sigue.

¿De dónde viene este agotamiento?

Suele aparecer cuando llevamos demasiado tiempo: Haciéndonos cargo de todo. Postergándonos constantemente. Ignorando nuestras propias señales. Sosteniendo situaciones que ya pesan. Siendo fuertes cuando en realidad estamos cansadas. No se trata de un momento puntual. Es acumulación.

El cuerpo avisa (aunque no queramos escuchar)

Antes de romperse, el cuerpo suele hablar:

  • Cansancio constante

  • Irritabilidad

  • Apatía

  • Dificultad para concentrarse

  • Sensación de saturación o vacío

Pero muchas veces no se le hace caso. Porque parar da miedo. Porque soltar implica sentir. Porque no sabemos cómo hacerlo de otra manera.

Seguir también tiene un coste

El problema no es cansarse. El problema es no permitirse parar nunca. Seguir cuando ya no puedes más suele acabar en:

  • Desconexión emocional

  • Uso de evasiones (pantallas, sustancias, comida, hiperactividad)

  • Distancia con uno mismo y con los demás

  • Sensación de vivir en automático

No es debilidad. Es desgaste.

Entonces, ¿qué se hace con este cansancio?

No se soluciona con vacaciones ni con fuerza de voluntad. Tampoco con exigirse un poco más.

El trabajo pasa por:

  • Escuchar lo que el cansancio está diciendo

  • Revisar qué estás sosteniendo de más

  • Recuperar el contacto con tus límites

  • Aprender a parar sin sentir culpa

  • Dejar de traicionarte para cumplir

Porque a veces, el cuerpo se agota para que por fin miremos algo que llevamos tiempo evitando.

Parar también es una forma de cuidado

No todo cansancio se cura descansando. Algunos se alivian dejando de sostener lo insostenible. Y eso requiere honestidad.